Semana 15: Día 104: Depender de uno mismo

Esto ya se ha dicho. Uno puede entrenar en equipo, apoyarse en el compañero y recibir ayuda, pero la realidad es una: No podemos depender de nadie más que de nosotros mismos.

Pido disculpas si no puedo dejar de mencionar mi situación actual, pero como algunos ya habrán leído, un golpe me provocó una neuralgia (inflamación de los nervios) en la zona de las costillas. Hasta la tarea más sencilla como agarrar un paquete de la parte de arriba de la alacena, o subir y bajar de un auto, me causa una desagradable punzada de dolor. Y me recuerda constantemente que, mientras esté así, me tengo que aguantar.

Sigo yendo a los entrenamientos, para no perder la costumbre y porque me gusta mantenerme en contacto con mis amigos del grupo. Ahora tengo la opción de verlos correr, llegar cansados y transpirados (y, en silencio, los envidio sanamente). De ese análisis fui notando que, cada uno, se la banca solo. No existe la opción de pedir ayuda en un entrenamiento. O sea, puedo decirle a alguien si me alcanza ese paquete que está alto en la cocina, pero no puedo pretender que un amigo haga 10 cuestas con una progresión final de 200 metros por mí.

Me gusta el método con el que Germán nos entrena. No vamos todos haciendo lo mismo, al unísono, sino que nos dividimos por niveles y objetivos. Somos un grupo, compartimos momentos, organizamos cosas, pero el progreso es personal, de cada uno. Un compañero te puede dar aliento y contagiar entusiasmo, pero los resultados del entrenamiento son pura y exclusivamente por mérito propio. Ya sea por influencia externa o motivación personal, logramos valernos por nosotros mismos y aguantar hasta la meta. Puede que no lleguemos enteros. Incluso existe la posibilidad de que nos sintamos obligados a terminar caminando. Pero va a ser parte de nuestro proceso personal.

A veces me da un poco de culpa cuando me abro del grupo en una carrera. Espero que ellos entiendan que no es una cuestión de querer ser competitivo. Por supuesto que hay algo de ego metido, siempre. Pero me interesa mi propio crecimiento. Hay pocas cosas en la vida para las que me siento medianamente capacitado, y correr se ha convertido en una de ellas (las otras son memorizar frases de las primeras 10 temporadas de Los Simpson, hacer una grulla en origami y usar el lanzamisiles en el Wolfenstein ET).

Voy a dar rienda suelta a un prejuicio, y asumir que el corredor que no depende de nadie es el que no abandona. Es más, es probable que el deportista que tenga constancia y no afloje, si no tenía confianza en sí mismo la va a terminar adquiriendo. Es uno de los resultados de dedicarse al running durante mucho tiempo; entrenes como lo hagas, el mérito es propio, los frutos de tu esfuerzo no los podés compartir porque te pertenecen, tienen consecuencias en tu propio cuerpo y mente. Ojo, no estoy negando que la gente ayuda y muchísimo, pero como dije antes, nadie puede correr en tu lugar.

No depender del otro, aunque pueda parecer que es algo egocéntrico o narcisista, en realidad es algo absolutamente sano. Estar bien con nosotros mismos nos ayuda a estar bien con los demás. Si entendemos que la vida (el deporte, el trabajo, las relaciones sentimentales) requiere que uno se haga responsable, lograremos dejar de ponerle la responsabilidad de nuestros actos al que tenemos al lado. De ese modo evitamos roces, y nos podemos dedicar a disfrutar de la compañía de quienes nos rodean. Depender de uno mismo es, a la vez, permitirnos estar en armonía con quienes nos rodean.

Publicado el 13 diciembre, 2010 en Reflexiones y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Martin! como siempre genial el posteo, ahora te pregunto, algún día podrías compartir entrenamientos con nosotros? sobre todo para la gente que vive en el interior como es mi caso y no contamos con grupos de running locales, Gracias!

    • ¡Hola, Mariano! Supongo que podría, el tema es que es un servicio pago, y temo estar “regalando” el trabajo de otra persona… Otro tema es que no existe un “método” de entrenamiento, porque todo depende de tu nivel de entrenamiento, resistencia, peso, sexo, estado de salud, etc… En el grupo no todos hacemos lo mismo. Por ahí los más “avanzados” hacemos 10 cuestas (ida y vuelta), y por ahí hay alguno recuperándose de una lesión o con mucho tiempo de entrenar, que hace 4…
      Lo importante es tener constancia y desarrollar cambios de ritmo. De esa forma entrenás el sistema cardiovascular. Eso te da más “aire” y más velocidad. Después, dependiendo de si querés hacer calle o “aventura”, harás fondo o cuestas. Si tenés dudas puntuales sobre cosas que hacés o tenés ganas de hacer, decime y las vamos viendo, ¿te parece? ¡Saludos!

  2. Gracias Martin! voy a tener muy en cuenta tus consejos!

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