Semana 13: Día 90: La banana, aliada de los deportistas

Los evolucionistas dirían que tenemos un antepasado en común con los primates (o, dicho en forma no tan correcta, que descendemos de los monos). Hoy nuestro ADN es increíblemente similar al de estos animales, y hay quienes afirman que ahí encontramos el motivo por el que tanto nosotros como ellos disfrutamos de comer bananas. No, es mentira, nadie dice eso, pero necesitaba una buena introducción para hablar bien de mi fruta preferida.

Incluso los creacionistas dirían que tanto la banana como el plátano son un gran invento. Ayudan al funcionamiento nervioso y muscular, al equilibrio acidobásico y al metabolismo del agua. Por su capacidad de aportar energía a los músculos, son recomendadas antes de la actividad física. Incluso durante carreras largas como las Merrel o las maratones, puede verse durante el recorrido cómo la organización entrega a los corredores trozos de esta fruta.

Originaria de Malasia, la banana llegó a Occidente de la mano de Alejandro Magno, y se introdujo en el continente americano hace unos 400 años. Tiene infinitos beneficios: es barata, se consigue todo el año, y su cáscara que se quita con facilidad, lo que hace que no tengamos que lavarla. Es la preferida de los deportistas por su alta cantidad de carbohidratos y minerales, entre los que se destaca el potasio. La banana y el plátano son dos frutas de distinto color y sabor, pero su aporte a nuestro organismo es el mismo.

Al ser fuente de potasio ayuda a prevenir calambres y debilidad muscular. Este mineral también es vital para mantener controlados los niveles de tensión arterial y para regular el ritmo cardíaco. Una banana al día es una protección excelente contra la arteriosclerosis. También provee magnesio, necesario en el proceso de formación de proteínas, para producir energía y contraer los músculos. Es de fácil digestión, y es por eso que se recomienda a los bebés. También es ideal para personas que sufren acidez o gastritis, y puede ayudar a contrarrestar cuadros de diarrea. Además de que la banana es rica potasio y magnesio, ayuda al sistema inmunológico y a regular el apetito a través de la serotonina (neurotransmisor que brinda placer y calma la ansiedad). Cuando está apenas madura tiene más almidón que azúcar, con un índice glucémico inferior, incluso, que las manzanas. Como si fuera poco, favorece la absorción de nutrientes, en especial del calcio, por lo que ayuda a mantener a los huesos fuertes. La banana también aporta fibra alimentaria, ácifo fólico, fósforo y carotenos, además de una cantidad elevada de vitamina A, C y B6, la cual ejerce un papel de gran importancia en el metabolismo de las proteínas, de los carbohidratos y de los lípidos.

Pero por alguna extraña razón hay gran cantidad de dietas que dejan de lado a esta fruta. Se impuso el mito de que “engorda”, y muchas personas que quieren cuidar su peso se mantienen alejadas de ella. Es cierto que, en proporción a su peso, tiene más hidratos de carbono que el resto de las frutas, pero son sólo 72 calorías cada 100 gramos (una banana pelada). Una manzana mediana puede pesar 250 gramos, y si la prefiriésemos por sobre un plátano terminaríamos ingiriendo la misma cantidad de carbohidratos.

A medida de que fui avanzando con mi plan de entrenamiento, me di cuenta de lo cómodo que es comer esta fruta. Me llevo un par en un tupper (para que no se aplasten) y dispongo de ellas en cualquier momento. Como son de fácil digestión, me resultan ideales para la previa del entrenamiento o de una carrera.

Supongo que los monos no saben por qué les gusta (de hecho, la comen con cáscara y todo). No se andan preocupando por la serotonina, el potasio y la presión arterial. Pero nosotros, que tenemos el don del razonamiento, contamos con la opción de elegir qué comemos. Si queremos un alimento que aporte minerales y energía, la banana es la mejor alternativa.

Publicado el 29 noviembre, 2010 en Alimentación, Consejos y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Hola Martín !

    Hoy hace nueve días que escribiste este post y no tenía ningún comentario ! Qué raro no ? Un “cacho” de cultura, de justicia y de leyenda: El banano se identifica en algunos países como “el arbol del Paraiso”, el “árbol del conocimiento” o la “higuera del Jardín del Edén”. Según una antigua leyenda, Eva consiguió tentar a Adán para que probara el fruto del árbol del Paraíso por tratarse de un banano, no de un manzano. Lo que demostraría que la banana es una fruta muy “tentadora” y en consecuencia, comerla genera culpa… porque “no puede ser tan rica, práctica y encima hacer bien”. Pero bueno, es una cuestión de fe… como todo.
    Beso

    • Pái, cuando me puse a investigar las bondades de la banana me crucé con esta teoría de que la banana era la fruta del árbol del conocimiento. También leí que para los hindúes era la fruta de la sabiduría, y quise ligarlo, pero después no pude encontrar el link donde decía esto… así que ahí quedó… ¡Gracias por no dejar el post en cero! Beso.

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