Semana 13: Día 88: Cuando entrenar te quita glamour

Todos tenemos nuestros propios motivos por los que vamos al gimnasio o corremos. Sabemos que estamos expuestos a algún ocasional tirón, y probablemente a dolores que, al poco tiempo de empezar, empiezan a disminuir. Pero nos volvemos más fuertes, más ágiles, más veloces. En definitiva, la constancia nos hace bien.

Pero (siempre hay un “pero”) en estos 88 días de entrenamiento hubo cambios en mi rutina diaria. Toda acción tiene una reacción (o más de una), y en mi caso, además de bajar de peso y mejorar mi rendimiento, algunas cosas en mi vida cambiaron y no podría usarlas para alardear.

1. Limpieza. Claro, soy hombre, puedo bañarme día por medio (¡por semana si quisiera!), y si doy vuelta mis boxers puedo usarlos 5 días más. Pero como miembro del género masculino (y parafraseando a una publicidad de desodorante) transpiro el doble que el sexo opuesto. Casi podría apostar que sudo 25% más que el corredor promedio. Por eso tengo que bañarme mucho más que antaño. Siempre defendí esa teoría de que ducharse todos los días era una costumbre cultural, y que en realidad lo que hacemos es quitarnos esa capa aceitosa sobre la piel que nos protege de la entrada de enfermedades (paranoid mode ON). Pero tampoco puedo andar por la vida tapando el olor a transpiración con algún perfume. Así que empecé a notar cómo los jabones duran cada vez menos y las toallas entran más seguido al ciclo de lavado del lavarropas.

2. Limpieza II. Obviamente, si transpiro la ropa constantemente, aumenta la frecuencia en que la lavo. Esto sirvió para amigarme con el lavarropas, aprender cuánto tarda, y las consecuencias de no sacar las prendas antes de que tomen olor a humedad. También lavo la ropa a un ritmo más rápido del que mi fatiga me permite guardarla, así que medias, pantalones cortos y remeras se van acumulando en una pila de prendas limpias que llegan hasta el techo. No aprendí a planchar aún (lo intenté, juro que lo intenté). Por suerte en cada carrera te obsequian una musculosa o alguna camiseta, que siempre vienen bien para el gimnasio porque son frescas y cómodas. Para entrenar visto la casaca “oficial” de Puma Runners, y como la uso un mínimo de tres veces por semana, aprendí a lavar a mano, frotando con jabón en polvo y dejándola en remojo. Más que eliminar la transpiración, el objetivo es sacarle las manchas de pasto y tierra de cuando hago abdominales, espinales y flexiones. Soy hombre y tengo alma de troglodita, pero también soy un caballero, y cedo las colchonetas a las chicas del grupo.

3. Horarios. Tengo la suerte de ser diseñador freelance -quiere decir que trabajo desde mi casa-. Pero eso no quiere decir que puedo tomarme la vida con calma, en algún momento del día tengo que dedicarme a hacer dinero (que paga la electricidad del lavarropas, el jabón del baño y el agua de la ducha). Antes de cambiar mi dieta, comía en cualquier horario, trabajaba hasta la 1 de la madrugada (a veces más) y me despertaba al mediodía. Para poder incorporar todas las comidas (y las colaciones), encontré que me era más cómodo hacerlo siempre a la misma hora. Empecé a desayunar a las 8 de la mañana, colación a las 11, almuerzo a las 13, colación a las 16, merienda a las 18:30 y cena a las 21:30. No me imaginé que esto también me iba a regular el ciclo de sueño… una hora después de cenar mi cerebro entra en letargo y empiezo a cabecear… mi límite es la medianoche. El tema es que si me duermo a las 12, me despierto a las 6 de la mañana, absolutamente fresco y relajado. Por eso empecé a desayunar a esta hora, para estar a las 7 en el gimnasio. Probablemente todo este itinerario haya aburrido a más de uno, pero a lo que iba es que ahora me duermo en cualquier lado. Perdí esa capacidad de trasnochar. Hago mucho más ejercicio que antes, por lo que llego fusilado a la sobremesa de la cena. Además ronco, así que más de una vez he presentado un espectáculo lamentable mientras me alcanzaba un compañero del grupo hasta mi casa, luego de una cena grupal (no soy un copiloto digno). Pero sé que es imposible ir 5 veces a la semana al gimnasio y 3 a entrenar running sin desmayarme por la noche.

4. Comida. Tengo una dieta muy definida, por eso voy a todos lados con fruta en la mochila. Nunca me acostumbro a meter las bananas en un tupper, siempre las llevo en una bolsa, apretándose contra el paraguas (por si llueve), varios libros, un abrigo por si refresca, una botella grande de agua y quién sabe qué otras cosas más. La banana queda aplastada y cuando la quiero comer ya parece un puré con cáscara. El sabor no es malo, pero la consistencia impresiona un poco. También me llevo la cena a las reuniones, o directamente como antes de salir. Ayer fui a un cumpleaños, y vi cómo pasaban delante de mis ojos las porciones de pizza, en todas sus variantes. Todos mis amigos me ofrecían, no sé si por cortesía o crueldad. Vengo resistiendo, pero mi ensalada en un tupper causa risa algunas veces, mientras el resto se deleita con comida chatarra. Obviamente prefiero mi comida, pero como insinúa el título del post, comer lechuga con tomate mientras el resto devora una muzarella con provollone no te hace más popular (aprovecho para enfatizar que el que quiere entrenar para ser popular, está sonado).

5. Limpieza III. Claro, más comidas al día significan más platos sucios. Por ende, la cocina necesita limpiarse más seguido. No entiendo cómo una sola persona (que vengo a ser yo) puede generar tanta mugre. La pila en la pileta aumenta, y en un sólo día me encuentro en la obligación de abrir la canilla, echarle detergente a la esponja y empezar a refregar. Probablemente nadie se haya dado cuenta a esta altura, pero no me gusta limpiar. Tampoco me gusta el desorden, así que generalmente vivo en una constante dicotomía. Otra paradoja en mi vida es que detesto la barba pero más todavía afeitarme (no tiene nada que ver con el tema, pero no quería dejar de mencionarlo).

Semana 52: 364 días de pura sinceridad.

Y hablando de poco glamour, van las fotos de la quincena, que debería haber subido el miércoles, pero no pude (no quiero entrar en detalles, pero involucraba a una tripulación de piratas enfrentándose con un grupo de ninjas).

Para facilitar la comparación del desarrollo físico, creé una página de Progreso.

Esta noche son los 8K de Energizer, una carrera en el Hipódromo de San Isidro, iluminado por linternas. Todavía no llovió, pero parece que en cualquier momento el clima le agrega una dificultad extra a la competencia. Mañana veremos cómo me fue en la que será el debut “profesional” de mis zapatillas nuevas…

Publicado el 27 noviembre, 2010 en Reflexiones y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 8 comentarios.

  1. Suerte hoy a la noche Martín. A ver … te pronostico … 34´ ? Tema limpieza : las camisetas y las medias las pongo en un balde con agua + jabon + un chorrito de lavandina unas dos horas, enjuago, seco y no plancho. Duchas c.s.p (cantidad suficiente para) mínimo dos por día. Dormir estás corto me parece… yo 8 horas está fantástico.Comida … a veces una porción no te va a cambiar la vida eh …! El 19.11 estaba en Alto Rosario y ví como pululaban los que corrieron la Energizer Alto Rosario Night Race y me moría de envidia. El año que viene no me la pierdo.Bueno suerte de nuevo y un abrazo Juanca.

    • Gracias, Juanca. ¡Voy a intentar hacer la marca que pronosticaste! En llano llegaría, pero esto es arena suelta, ¡así que lo veo difícil!

      Yo también creería que estoy corto de sueño, pero sinceramente es lo que duermo. Me despierto solo, sin reloj, y no puedo volver a dormir. Hoy, después de muchos años, me tiré a dormir una siesta. ¡Me desperté sintiéndome cansado! Pero vamos a ver cómo rindo a la noche, que tengo un cumpleaños… ¡Saludos!

      • Ehhhhh sos un campeón Martín !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!11 Felicitaciones has hecho un tiempazo espectacular. No sabes, sin conocernos, la alegría que he tenido hoy de mañana en verlo. No todos saben el esfuerzo que significa. Te dejo un abrazo con el mismo afecto que mi lechuzada. Me voy a trotar mis 10 sin saber bien porqué me dá tánta alegría que te fue tan bien. Juanca.

        • ¡Gracias, estimado! Qué sorpresa, primero, que ya estén los tiempos de la carrera en la web. Segundo, ¡¡¡que hayas pegado mi tiempo final con tanta precisión!!! Juro que antes de salir lo tuve en cuenta, me preguntaron cuánto pensaba que iba a hacer y me acordé de tu pronóstico. Dije “me contento con hacer menos de 35 minutos”. Muchas gracias por tu confianza, es una motivación invaluable.

  2. Bueno lo de que intentaste planchar lo pongo un poco un duda. Un solo intento no cuenta martu. Y lo de la limpieza…a nadie le gusta limpiar, es solo que algunos tienen una tolerancia mayor. Mucha suerte hoy a la noche, te espero con hamburguesas de soja.
    besos

  3. Felicitaciones por el progreso!! motivante 😉

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