Semana 10: Día 67: Apto para la actividad física

Probablemente sea una obviedad (porque no hubiese resistido 66 días de actividad física si no hubiese sido así), pero ayer me hice un apto médico… y estoy apto.

Ok, tengo que ser fiel a la verdad. No pude entrenar los 66 días. Hubo días, en la pre y post maratón, más la recuperación de alguna carrera o por trabajo, en que no pude hacer actividad física… digamos que habré entrenado un total de 60 días. Que no está mal, porque más allá de todo no dejé de actualizar el blog, que de última es un compromiso diario al que sí no le quiero fallar.

Pedí turno con una doctora porque en el gimnasio en el que empecé me exigían un apto médico. Esto es, sencillamente, para que si me da un síncope o si fallezco en la bicicleta fija, la responsabilidad sea de quien me autorizó a hacer actividad física y no de ellos. O para poder rechazar mi membresía si no estoy apto, aunque ya haya pagado tres meses por adelantado. Por suerte mi nutricionista ya me había mandado a hacer estudios, hace un mes y medio, así que contaba con los resultados de los análisis de sangre y orina, más la ergometría y el electrocardiograma. Así que mi esperanza era resolver todo en una única visita a la clínica.

La cuestión del apto médico tiene un significado especial para mi. Tanto es así que, mientras la doctora miraba mi ergometría, esaba convencido de que iba a encontrar algo. “Mmmmm… sus valores RT no están del todo bien, convendría repetir el examen”, era una de las cosas que esperaba que dijera. En cambio su conclusión fue “Todo dentro de los valores normales”. Uffff…

Después, a la camilla a tomarme la presión. Sentía que mi corazón se aceleraba. “¿Qué estoy haciendo?”, pensaba. “¿Cómo me pongo nervioso, si hace años que hago actividad física, no me gusta comer con sal, y estoy haciendo una dieta sana (y estricta) desde hace meses?”. La doctora volvió a repetir que estaba todo normal. Después, estetoscopio para controlar los pulmones. El corazón todavía latía fuerte, y la doctora me pidió que respire por la boca. Recordé el post en el que hablaba de que respirar por la nariz calentaba el aire y lo filtraba. Así que con cada bocanada que bajaba por la garganta, lo sentía congelado y lleno de virus, bacterias y microorganismos. De hecho la paranoia hasta me hizo sentir molestias en la garganta después de que dejé la clínica.

“Todo normal, te firmo el apto médico”, dijo la doctora, para mi alivio.

Mis nervios tenían que ver con recuerdos algo traumáticos de mi niñez y adolescencia, donde jamás me encontraron ninguna cuestión que me impidiese hacer actividad física, pero había un especialista en mi cuerpo que jamás me consideraba apto: yo mismo. Me miraba en el espejo y me veía flaco, con las costillas muy marcada (años después desarrollaría una panza importante y extrañaría esa delgadez). No me gustaba la forma de mis piernas, ni el pecho, y mis brazos siempre me parecieron muy flacos. No era bueno en ningún deporte (quizá algo en el tenis de mesa, influenciado por mi papá) y en los test de Educación Física siempre daba mal.

En el libro de Murakami (que me estoy esforzando por no terminar, pero ya me quedan pocas páginas) él contaba cómo podés hacer una lista infinita de tus defectos, mientras que pocas veces te contentás  con el puñado de virtudes que tenés. Mi físico siempre, hasta hace unas pocas semanas, era algo que me criticaba constantemente. Todavía no me gusta del todo, pero siento, por primera vez en la vida, que es algo que se puede cambiar. Mi virtud, si es que se le puede llamar así porque me ha traido también problemas en el pasado, es la perseverancia. Me ciño a un plan (generalmente impuesto por otra persona, en la que confío) y no me salgo de ahí.

Aún tengo que desarrollar la confianza en mi mismo. Sé que la sola existencia de este blog parece demostrar una gran soberbia de mi parte. ¿Quién es este tipo que da consejos y se saca fotos de su cuerpo? ¡Ni que fuera…………………….. (llenar el espacio con su estrella de cine favorita)! Bueno, no es así. Sólo me gusta compartir, como lo han hecho conmigo, las cosas que voy aprendiendo. Siempre agradecí mucho los consejos que me fue dando gente con más experiencia. ¿De qué sirve lo que aprendemos si nos lo quedamos para nosotros mismos? Lo de las fotos, es para forzarme a aceptar cómo soy, y para comprobar (si no me gusta lo que veo) que las cosas se pueden cambiar, de forma saludable, con paciencia y esfuerzo.

Ya me confirmaron varias veces que estoy apto para hacer actividad física. De a poco lo voy aceptando yo mismo…

Publicado el 6 noviembre, 2010 en Reflexiones y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Me acuerdo cuando era chiquita que me hicieron también varios estudios para el apto fisico para entrar al club (AEBU). Estaba re emocionada porque iba a hacer pileta por primera vez y la doctora dijo que tenía un soplo cardíaco y anemia. Me re enojé mucho porque yo solo quería nadar. Al final me hicieron un electrocardiograma y más analisis de sangre y me dejaron igual nadar, anémica y con el corazón un poco desorganizado nomás.

    • El apto no es tanto para ver si vos podés o no hacer actividad física, sino para desligarse de cualquier responsabilidad. Después de todo, quedó demostrado que pudiste hacer actividad física y que no te pasó nada… Gracias por compartir tu historia, Lau.

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