Semana 9: Día 58: Respirar por la boca o por la nariz

Estoy actualizando el blog un poco más tarde de lo habitual, en parte porque tuve que trabajar contrarreloj, con pocas horas de sueño, diseñando una revista sobre la vida de Néstor Kirchner (el trabajo del diseñador es muy “in”: ingrato, inesperado e insalubre).

En el entrenamiento del lunes, mi compañera Mariana comentó que había visto a varios corredores respirar por la boca, por lo que lo puso en práctica y lo encontró más fácil que hacerlo por la nariz. Me dejó un poco perplejo, y cuando me preguntó qué opinaba al respecto, no supe qué decir. Suponía que había una sola forma de respirar, por las fosas nasales, y que era igual para todos. Pero no podía afirmar por qué.

No volví a pensar en el tema, hasta que en el entrenamiento de ayer (en mi única pausa en el diseño de esta revista que me quitó el sueño) corrí en progresión, a la par de Ricky, un deportista muy avanzado. Y me sorprendió que al aumentar la marcha, su respiración era rápida y corta, mientras que la mía es pausada. Suelo buscar relajarme, en especial en esos momentos de máxima tensión física. Evidentemente no hay un único método para respirar.

Mi idea era (y esto hay que tomarlo con pinzas porque jamás lo confirmé)  que esos dolores que siente uno en las costillas, en medio de un trote fuerte, eran por respirar mal. Cuando me pasa eso, suelo controlar la respiración, intentando largar todo el aire por la boca. Y me funciona, esa molestia se va. Pero ahora estoy dudando de si en estos casos también hay varios factores, y que varía de corredor a corredor.

A veces la respiración está determinada por características físicas (yendo a un extremo, un tabique nasal desviado), una circunstancia (alguna enfermedad que afecte las vías respiratorias), o a veces por algo mucho menos definido, como es la costumbre, o cómo nos enseñaron a hacerlo. Mi papá me dijo que el aire ingresaba por la nariz, y se exhalaba por la boca, y ni en mis peores años de rebeldía adolescente se me ocurrió contradecirlo.

Lo cierto es que tanto la boca como las fosas nasales comunican con una amplia red de conductos. Al final de este complejo árbol se abren los alvéolos pulmonares, con forma de mora, a través de los cuales se produce el intercambio de gases entre el interior del organismo y la atmósfera: tomamos el oxígeno y devolvemos el anhídrido carbónico, producido como residuo de la respiración de nuestras células. Ya sea por la boca o la nariz, el intercambio se produce igual.

Ahora bien, hay dos formas (entre otras técnicas menos habituales) para respirar. En la torácica, la entrada de aire a los pulmones se produce debido a que los músculos respiratorios a la latura del pecho y cuello elevan las costillas y amplían visiblemente el tórax, lo que hace que baje la presión interna y se aspire el aire exterior, que llena sobre todo las partes altas de ambos pulmones. En la respiración abdominal es el diafragma, amplio músculo que cierra la cavidad torácica y la separa del abdomen, el que al descender produce el efecto de aspiración. En este caso, el aire ventila mejor las bases pulmonares y, desde fuera, parecerá que hinchamos la panza en lugar de “sacar pecho”.

Hay dos teorías sobre qué conviene más, si respirar por las fosas nasales o por la boca.

En el primer caso, el aire se filtra en la nariz y se calienta un poco, para que no irrite la mucosa del aparato respiratorio. De ahi pasa a la faringe, laringe, tráquea, bronquios, y en los pulmones se perfunde hacia la sangre. El bello nasal sirve como filtro para detener muchos factores que causan enfermedades, como lo son el polvo, partículas contaminantes y microorganismos patógenos. Cuando el aire se respira por la boca, no entra en juego la función “purificadora” de la nariz, por lo tanto pueden entrar bacterias del exterior, producir irrtación y la posibilidad de que el aire que penetre a la faringe pase al tubo digestivo y distender el estómago (porque por la boca puede entrar mucho más aire que por la nariz).

Pero justamente, hay atletas que prefieren respirar por la boca, ya que necesitan una mayor entrada de aire. Muchos lo han comprobado, el oxígeno que ingresa por la nariz no es suficiente, y buscan esta alternativa. Cuando el cuerpo necesita energía, no le importa si no se filtra el polvo. A mi la respiración por la boca no me funciona, pero no hay un modo correcto e incorrecto de oxigenarse, lo que es malo es hacerlo de manera forzada. El cuerpo es quien dicta qué es lo que necesita, y nos va a indicar si necesita compensar o descansar.

Lo más importante es encontrar la propia técnica, hasta encontrar la forma en que la respiración sea más profunda y pausada, lo que reduce el esfuerzo y en consecuencia aumenta el tiempo de contacto entre el aire y la sangre. Si la respiración es dificultosa incluso al hacerlo por la boca, probablemente sea cuestión de bajar el ritmo, recuperar el aliento, y retomar.

Publicado el 28 octubre, 2010 en Entrenamiento, Reflexiones y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Hola Martín !
    Ahora que sos “grande !!” te voy a decir la verdad… en ocasiones, cuando estaba corriendo cerca de mi límite de energía, también sumaba la inspiración por la boca a la de la nariz. Tenés mi permiso para hacerlo, cuando lo creas necesario. Un beso.

  2. Hola Martin! muy bueno el blog!!!!
    Leyendo este post me acorde que cuando nadas inhalas por la boca y exalas por la naris!!! justo al reves de como decis vos…

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