Semana 4: Día 27: Para qué sirve dormir

Puma durmiendo

Desde que comencé el entrenamiento de 52 semanas, descubrí que la forma más facil de llevarlo adelante era a través de rutinas. Algunos me acusan de ser un extremista, pero no me molesta comer siempre a la misma hora, ni tener una alarma en el celular para recordarme cada comida. Si bien no tengo un recordatorio para irme a la cama, aprendí que dormir es una de las rutinas más importantes del día.

El sábado pasado me levanté después de un sueño reparador. Llegué al entrenamiento con los Puma Runners descansado y optimista, gracias también a que me estoy alimentando mejor, y corrí 25 km a un muy buen ritmo. Ese día nuestro preparador físico, Germán, mencionó los tres pilares para una actividad física óptima, que según él me hacen un candidato a terminar la maratón del 10 de octubre: entrenar mucho, alimentarse bien y dormir lo necesario.

Según Wikipedia, en la que no hace falta creerle 100%, el sueño es un estado de reposo uniforme, y se caracteriza por los bajos niveles de actividad fisiológica (presión sanguínea, respiración, latidos del corazón) y por una respuesta menor ante estímulos externos. La reparación de las lesiones está afectada también por el sueño, ya que las personas que más duermen tienen mayor cantidad de glóbulos blancos en la sangre. La importancia de dormir son todas las funciones que nos aseguran seguir nuestras labores diarias:

  • las funciones orgánicas se regeneran y estabilizan,
  • los tejidos se reparan,
  • el sistema nervioso se desarrolla,
  • los procesos mentales se ordenan, sobre todo los relacionados con inteligencia, capacidad de asociar y recordar.

Ahora que estamos todos re copados con El Origen, podemos repasar un poco la arquitectura del sueño: son todas las etapas que forman nuestro dormir, aunque también incluye a la vigilia, que es el tiempo que pasamos despiertos durante la noche, mientras nos quedamos dormidos, y antes de levantarnos. Se inicia con dos etapas en las que se lleva a cabo la relajación de los impulsos cerebrales y del tono muscular, y ambas abarcan 60% del tiempo que necesitamos para descansar adecuadamente. Luego suceden las etapas 3 y 4, que ocupan 20%, y son en las que realmente descansamos, ya que es cuando se llevan a cabo las funciones restauradoras. Finalmente viene la quinta fase, conocida como de movimientos oculares rápidos (REM, por sus siglas en inglés), que es cuando se presentan los sueños y donde se consolida la memoria, ya que toda la información que adquirimos durante el día se procesa y almacena ahí. Así y todo no hay una correlación entre la generación de recuerdos y la cantidad de sueño, ya que el elefante, que duerme 3 horas diarias, tiene más memoria que mi gata, que duerme 14.

La cantidad de horas óptimas de sueño varía en cada individuo y está relacionada con el tipo de actividad física, aunque se puede afirmar que en promedio son entre 7 y 8 horas. Los deportistas de alto rendimiento podrían a llegar a necesitar hasta 10 horas de sueño para alcanzar su máximo potencial. Como es prácticamente imposible poder dormir tanto (a menos que seas Messi y vivas del deporte), se puede intentar incorporar, una semana antes de la competencia, unas horas extra, ya que en esta estapa es cuando aumenta el estrés.

No dormir adecuadamente genera alteraciones en el sistema circulatorio y el corazón, y eso deriva en un innecesario desgaste energético. Otra consecuencia de no descansar es que baja la concentración de glucosa, tipo de azúcar esencial para mejorar el rendimiento de los deportistas. Además, la falta de sueño afecta el estado de alerta y reacción. Un estudio con deportistas realizado en Stanford demostró que dormir 10 horas durante una semana les dio más velocidad y mejores reflejos. Además, no sentían cansancio durante el día, y estaban de mejor ánimo.

Si el sueño no fuese tan importante existirían animales que no duermen, o no habría consecuencias para la privación del sueño. No dormir bien durante un período de tiempo lleva a que el desarrollo de un individuo empeore, sin vistas a detenerse. Personas que descansaron sólo 6 horas durante 10 días tenían los mismos problemas que una que estuvo despierta 48 horas.

No creo ser el parámetro de la mejor rutina diaria, pero intento encontrar el equilibrio constantemente. De hecho todo este entrenamiento tiene sus sacrificios: además de privarme de comer muchas cosas, la cantidad de ejercicio extra y la rutina en mis comidas hace que, desde la medianoche hasta las 7 de la mañana, yo no exista. Varios lo han atestiguado, como ocurrió el sábado pasado: luego de esos 25 km de entrenamiento que tanto orgullo me daban, terminé en un cumpleaños en Pilar, sentado en una silla, intentando disimular que me dormía, como hacen los borrachos que aún conservan el pudor y no quieren que el resto de la fiesta se dé cuenta de su bochornoso estado. Ejercitar mucho requiere descansar mucho.

¿Cómo nos damos cuenta que dormimos lo suficiente? Así lo mido yo: despertándome solo, sin una alarma, y no sintiendo somnolencia durante el día. No es fácil lograrlo, pero por eso inventé lo de Semana 52. Es una forma de decir “Ok, esto es muy complicado, pero sólo lo voy a hacer durante un año”. Después del 31 de agosto de 2011 veremos si mi cuerpo y mente vuelven a soportar las trasnoches…

Publicado el 27 septiembre, 2010 en Entrenamiento, Reflexiones y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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