Semana 4: Día 22: La alimentación es una opción

"Liiiiisaaaaa... dijiste que me queriiiiiaaaaas..."

Cuando sos adolescente sólo te preocupan cosas superfluas. La popularidad. El fútbol. La moto. La guitarra. Lo que me motivaba a mí en mis años de acné y desorientación vocacional era una sola cosa: los comics.

Al principio tenía un par, y los atesoraba en un rincón de una biblioteca. Después ocuparon un cajón. Era el “uno a uno”, así que comprar historietas extranjeras (ediciones yanquis o las traducciones españolas) era muy barato. De hecho no sabía leer muy bien en inglés y empecé a comprar comics norteamericanos. Por deducción y repetición aprendí más que con el Victor English Method.

Cuando las historietas ocuparon varios cajones, descubrí uno de mis títulos favoritos: Animal Man. El comic trataba sobre Buddy Baker, un doble de riesgo y ex-baterista de una banda de punk, que es utilizado por unos extraterrestres para un experimento con el campo morfogénico. Esto hace que pueda absorber los poderes de los animales durante 30 minutos. Si en las cercanías había una paloma, podía volar. Si se cruzaba con un perro, obtenía su olfato. Si le cortaban un brazo, recurría a las habilidades regenerativas de una lombriz para hacerlo crecer.

Esta serie estaba escrita por un guionista escocés llamado Grant Morrison, quien nunca ocultó que escribía sus historias bajo el efecto de alucinógenos. Las historias de Animal Man giraban en torno a los derechos de los animales, viajes en el tiempo y la madurez. Porque, aunque Morrison no fue el creador del personaje, tuvo la brillante idea de presentarlo como un hombre con una esposa y dos hijos, algo raro en los superhéroes, que siempre se la dan de solitarios.

Morrison mismo es un vegetariano, y no le bastaron muchos números para hacer que Animal Man dejase de comer carne. Era lógico, tenía una conexión especial con los animales. En una historia, el manager de Buddy le cuenta, casi al pasar, que un grupo de activistas quería la ayuda de Animal Man para detener experimentos en ratas de laboratorio. Cualquiera asumiría, como hace su agente, que Animal Man iba a rechazar calzarse el traje por unos simples roedores. Pero él responde “Obviamente los voy a ayudar”. Ante la lógica sorpresa, él redondea todo el concepto en una sola frase: “¿Qué te hace pensar que para el universo las ratas son menos importantes que las personas?”.

Probablemente esta haya sido una de las semillas que se plantaron en mi subconciente y que me llevaron a hacerme vegetariano. Porque para mi es así de sencillo. Me cuesta pensar que nuestra vida sea sagrada y la de los animales no.

Soy vegetariano desde hace más de 10 años (ya perdí la cuenta exacta) y odio el sermoneo. Más allá de que me burlo de mis amigos diciéndoles que bailaré sobre sus tumbas (me burlo porque no sé bailar), el ovo-lacto-vegetarianismo es una cuestión muy personal, no es una cruzada en la que busco adeptos. Así y todo, esta postura de equiparar a los animales con el hombre me ha llevado a ser un poco extremista: no vestir cuero, ni comer nada que haya involucrado una muerte. El tema es, claro, que uno no suele fijarse de qué están hechas las cosas.

Por ejemplo, nunca me quedó en claro si los snacks con sabor a jamón necesariamente involucraron que muriese un cerdo. Otro caso fueron las Cerealitas: jamás me imaginé que unas galletitas tan “sanas” tuviesen grasa bovina refinada. Así, con el correr de los años, fui enterándome de cosas que no eran aptas para mi. En el reverso de un menú de McDonald’s me enteré de que la gaseosa Crush no es considerada vegetariana (seguramente por el colorante carmín, hecho con insectos). Los Giacomo Capelettini de verduras, en sus ingredientes, tienen extracto de carne. Hace pocas semanas me enteré de que la gelatina, que yo siempre pensé que estaba hecha con algas, se obtiene al hervir el tejido conectivo de despojos animales (huesos, pieles y tendones).

Esta postura hacia los animales no significaba que tuviese una vida sana. De hecho, comía muy mal, como ya lo he explicado en posts anteriores. El problema surgió cuando empecé el entrenamiento para Semana 52. Le puse un verdadero desafío a la nutricionista, quien tenía que buscar fuentes alternativas de proteínas biológicas. Uno de los alimentos elegidos fue el queso crema, en particular el Mendicrim 0%, que no contiene grasas (al menos en cantidades significativas). Pero hace un par de días me avisaron que en sus ingredientes tiene gelatina como estabilizante. Lejos de desesperarme (aunque sé que mi nutricionista casi sufre un síncope cuando le conté que iba a dejar de comer esto), fui al supermercado y, armado de paciencia, leí todas las etiquetas de los quesos crema. Finalmente di con dos alternativas, La Paulina y San Ignacio, dos marcas que no serán tan buenas como el Mendicrim, pero al comerlas me van a dar menos culpa.

No es fácil ser vegetariano. Mucho menos ser vegetariano en este país, tan orgulloso de su carne y tradicional asado. Mucho menos ser vegetariano en este país y haciendo deporte. Y ni que hablar ser vegetariano en este país, haciendo deporte, y haciendo dieta. Pero me las arreglo. Ser un poco obse ayuda.

Espero que nadie sienta que este post es un sermoneo encubierto para los que comen carne. Reconozco que soy minoría (conozco sólo a otros seis vegetarianos) pero me parece valioso compartir que la alimentación es una opción. Nos acomodamos la forma de comer por costumbre, comodidad o culpa. Y me río de los que defienden el consumo de carne con “es una cuestión de supervivencia”, para después ir y compran medio kilo de lomo en el Coto. Están lejos del hombre primitivo que cazaba, en patas y con palos y piedras, porque no le quedaba otra.

Entonces, podemos elegir qué comemos, y de hecho lo hacemos todos los días. Hace mucho tiempo un escocés de apellido Morrison y un superhéroe bajo el nombre de Animal Man decidieron no comer animales. Yo, hace varios años, elegí también ser vegetariano. Y hace 22 días opté, ya que estaba, por comer  adecuadamente para el tipo de entrenamiento que estoy haciendo.

Me siento muy bien, con energía. Mientras tanto, practico mis pasos de baile, para algún día cumplir la promesa que le hice a mis amigos carnívoros…

Publicado el 22 septiembre, 2010 en Alimentación y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 19 comentarios.

  1. El hombre primitivo solo comía semilla, por nuestros ascendentes los simios, de ahí la existencia del cuatro molar (muela de juicio) para moler esas semillas, posteriormente, el requerimiento energético de correr por las estepas y la supervivencia del más apto obligó al hombre a consumir alimentos más calóricos y que generen reservas energéticas en el cuerpo (grasas). En un principio todos fuimos herbívoros, nuestros dientes no son aptos para desgarrar y masticar carne, deberíamos tener caninos más desarrollados y especializados, como los animales carnívoros.

    Super interesante el post!!!

    Slds!!

  2. Mariano Kruskevich

    >>>me ha llevado a ser un poco extremista: no vestir cuero, ni comer nada que haya involucrado una muerte.

    Me queda una duda Martín: Acaso las plantas que comés no mueren??

    MAK

    • No dije que no comia “seres vivos”, sino que no comía animales. Las plantas no tienen sistema nervioso, no sufren. Por supuesto que tienen vida, pero si le sacás un fruto a un árbol, no lo afectás. Si le sacás el lomo a una vaca, sí.

      • Mariano Kruskevich

        Y si te comés toda la planta de lechuga, tampoco la afectás? jajaja

        Pero, vamos al punto.

        Pareciera que el problema es que los animales tienen sistema nervioso central y cerebro y que las plantas no. Por ello, no comés unos pero sí los otros. O me equivoco?

        Cuando arrancás una hoja de un árbol, cuando arrancás un fruto no maduro, cuando cortás ramas (primero pocas… después muchas, pensá)… el arbol no sufre?

        No sé mucho de botánica, pero si tirás la pregunta en un buscador de Internet, la mayoría de las respuestas (algunas parecen hasta entendidas sobre el tema) te dejan pensando como que en algún punto las plantas sufren. Abajo te copio una que me pareció interesante.

        No sé mucho pero me consta que si talás un árbol agresivamente, se muere. Si les cortás unas pocas ramas pueden seguir viviendo y regeneran. Pero quiere decir eso que no sufren?? Solo se sufre la muerte??

        Además, en todo caso, nunca ví una vaca sin lomo pastando por la llanura. Sí vi árboles talados fuertemente aquí y allá. Qué es peor?

        Transcripción de una respuesta a un blog:
        Son seres vivos, centenarios, algunos milenarios, dan vida, respiran, beben, se alimentan. Se reproducen. Y también mueren. Tienen relación con el medio (tropismos y nastias), y aunque carezcan de sistema nervioso animal (cerebro, nervios), poseen un grado de consciencia desconocido para el ser humano. No sabemos hasta qué punto son capaces de interactuar con el medio, por tanto, desconocemos su complejidad intelectual.
        ¿intelectual? Desde un punto de vista muy abstracto, la inteligencia es capacidad de adaptación, de relación, de decisión. ¿tiene inteligencia un animal, o una planta? No como la de un ser humano, pero sí, sí tienen un grado de inteligencia, un grado de consciencia.
        Las plantas se estresan ante determinados estímulos y aunque no sientan dolor nervioso como los animales, creo que sí son capaces de percibir la destrucción de otros seres de su entorno. Por ende, sentirán “amor” y “dolor”.

        Abzo,
        MAK

  3. Mariano Kruskevich

    Otra:

    Solo una reflexión:

    La vaca, cuando te la comés, ya está muerta.

    Una planta (algunas plantas mejor dicho), pensá en la albahaca por ejemplo que hasta te la venden con un poquito de tierra en la raíz, regada, etc…. te la comés viva!!!

    Qué es peor?

    MAK

  4. …para los que no entendieron, Mart no come nada que tenga cara, jajaja

  5. exactamente mismos motivos por el cual ser vegetariano…. el hombre q comia carne porque era lo que tenia, esta muy lejos del que elije comer carne de ternera (o sea vaquita bebe sacrificada) ‘pq es mas tiernita’
    mas alla de los motivos eticos, o de salud, si de ecologia hablamos esta bueno tambien saber que por un lado, el uso de tierras de cultivo no puede mantener a todo el ganado para alimentar a la poblacion mundial, a menos que convirtamos al Amazonas en una super granja animal; y por otro lado producir carne es mucho mas costoso que producir alimentos vegetales para el consumo humano. una vaca necesita algo asi como 10kg de proteina vegetal de alimento, para producir apenas 1 kg de proteina animal para consumo humano … 10 a 1
    en fin… argumentos hay de sobra… pero uno no va por la vida intentando ‘convertir’ a nadie…

  6. ah! y gracias por lo del carmin… la crush justo no me gusta pero cantidad de cosas lo deben tener….. (la venganza del mendicream…… ?¿ jajajaja)

  7. Creo que dejar de comer gelatina… o Casancrem… es hilar muy fino!
    Ojo con los quesos, que en su mayoría tienen cuajo (enzima del estómago vacuno)…

    No como carne hace 16 años, pero sí consumo huevos, lácteos, miel… y gelatina!

    Si dejara de comer gelatina, también debería dejar de consumir lácteos… Cuántos terneros van al matadero para que una vaca lechera sea tal?

    • No todos los lácteos tienen gelatina. Los yogures bebibles, la chocolatada, la leche, el queso…

      Sí, hilo demasiado fino, por eso no me voy a meter con el tema del cuajo o en cualquier momento dejo de comer queso…

  8. A eso me refería…

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